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Los chicos de 8 años que cursaban tercer grado del turno tarde en el colegio Fray Mamerto Esquiú hablaban. Y a la maestra se le ocurrió amordazarlos con cinta adhesiva para que no “alborotaran la clase”. Mariana, la madre de uno de los chicos afectados, dijo  que “era una docente recién recibida y les ponía una cinta blanca en la boca”.

El hecho se registró el miércoles de la semana pasada, cuando la docente de 27 años a cargo del grupo de niños del tercer año del nivel primario propuso una actividad lúdica pero, ante la dispersión de los alumnos, en tono de broma, amenazó con ponerles cinta scotch a los que hablaran y utilizó a uno de ellos de ejemplo. Al final de la jornada, eran cinco los chicos que tenían cinta en la boca.

Los padres de los menores realizaron una denuncia en la Dipregep y dos inspectoras visitaron el establecimiento ubicado en pleno Parque Luro para advertir sobre la situación. Enseguida, las autoridades del colegio decidieron apartarla del puesto. “En 52 años que tiene la escuela, nunca tuvimos una situación de este tipo”, aseguraron las autoridades.

Por su parte, el representante legal del Esquiú, Marcelo Barreca, detalló que el disparador fue “una actividad promovida por la maestra y por la cual le habría colocado cinta adhesiva a algunos nenes como estrategia pedagógica para que terminaran de copiar la tarea”.

“Ante eso, llamamos a la docente, se entrevistó con las inspectoras y reconoció que lo había hecho, aunque aclaró que los alumnos lo habían tomado como un juego”, contó en declaraciones a 0223.

Sin embargo, agregó, “como es un juego que la institución no considera válido ni pedagógico, se abrió una instancia administrativa y se decidió esa misma mañana separar a la docente preventivamente del cargo”. También se convocó a los padres de los niños para que “expresaran lo que quisieran por acta escrita”.

En forma paralela, apuntó, se dio inicio al “fortalecimiento de las acciones pedagógicas y de acompañamiento de los chicos, de los docentes y de los padres”, medidas que incluirá una “capacitación adicional para los maestros”.

Según Barreca, lo sucedido “es un hecho fortuito” y si produjo conmoción se debió a que la mujer “tuvo tres años de trayectoria intachable” dentro de la escuela. “No valoramos intencionalidades porque no somos quiénes para hacerlo, pero sí actuamos objetivamente. Procedimos a iniciar la instancia administrativa correspondiente y a la separación de la docente”, remarcó.

Por último, explicó que si bien las investigaciones en torno al caso se resolverán en cuestión de días, “en principio, la decisión es que la docente no vuelva a estar frente a un curso”.

“Desde lo personal creo que fue un error sin mala intención de la docente pero eso no se condice con la política educativa a la cual adherimos plenamente, ni con el ideario franciscano ni con el proyecto de la escuela”, concluyó. (Fuente: 0223.com.ar)

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