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El gobierno buscaba retomar el control del este del país, en medio de tensiones separatistas en tres ciudades, y aunque en una de ellas recapturó una sede de gobierno y detuvo a decenas de personas, dijo que “radicales” armados con bombas tienen a 60 rehenes en otra.

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) dijo que “bajo la amenaza de las armas, los separatistas retienen a la fuerza a unos 60 ciudadanos” en el edificio del SBU en la ciudad de Lugansk, una de las tres, junto con Donetsk y Kharkiv, donde manifestantes prorrusos tomaron edificios públicos el domingo pasado.

En Washington, el gobierno estadounidense insistió hoy en acusar a Rusia de instigar el caos en el este de Ucrania y amenazó a Moscú con nuevas sanciones, aunque al mismo tiempo anunció una reunión entre diplomáticos de Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea (UE) en los próximos días para discutir la crisis.

Las ciudades de Donetsk, Lugansk y Jarkov están en regiones con importantes comunidades rusoparlantes que se oponen a las nuevas autoridades ucranianas surgidas tras la destitución del presidente prorruso Viktor Yanukovich, en febrero.

Además de complicar planes de celebrar elecciones el 25 de mayo, el descontento en el Este es una nueva amenaza a la integridad territorial de Ucrania, luego de que la península de Crimea votara independizarse del país y fuera anexada por Rusia, el mes pasado, desatando la mayor crisis entre Rusia y Occidente en décadas.

Hoy, Moscú instó a Kiev a desistir de reprimir las protestas prorrusas y advirtió que esto podría “desatar una guerra civil”, al tiempo que expresó su disposición a dialogar con Ucrania y Estados Unidos para solucionar la crisis.

Más temprano, fuerzas policiales ucranianas se enfrentaron con manifestantes prorrusos en Jarkov, la segunda ciudad más grande del país, pero lograron recapturar un edificio de gobierno desalojando a los activistas y arrestando a 70 de ellos.

En Donetsk, 250 kilómetros más al Sur, manifestantes que desde hace tres días tienen tomado la sede del gobierno regional siguieron hoy en control del edificio de 11 pisos y comenzaron a formar su propio gobierno paralelo, un día después de proclamar la independencia y de convocar a un referendo de adhesión a Rusia.

En una intervención ante el Parlamento, el presidente ucraniano en funciones, Aleksander Turchinov, dijo hoy que fuerzas de seguridad retomaron el control del edificio de la municipalidad de Jarkov en hroas de la madrugada y que varios policías resultaron heridos en los choques con los manifestantes separatistas.

Desoyendo la advertencia de Rusia, el jefe de gabinete de Turchinov amenazó con usar la fuerza para recuperar los edificios.
“Si no encontramos la forma de arreglar la situación por la vía pacífica, actuaremos de acuerdo a la ley antiterrorista”, aseguró por su parte el jefe del gabinete del presidente de Ucrania, Serguei Pashinski, citado por la agencia de noticias EFE.

En Estados Unidos, el secretario de Estado John Kerry dijo que no hay duda que fuerzas especiales rusas y sus agentes “han sido el catalizador tras el caos que ha vivido Ucrania en las últimas 24 horas”, al tiempo que amenazó a Moscú con más sanciones como las que Washington le impuso por la anexión de Crimea.

No obstante, en una intervención ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Kerry anunció una nueva reunión con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, la semana próxima en Europa, un encuentro en el que Ucrania, así como otros aliados de Washington de la UE, se sentará en la mesa.

En Moscú, Lavrov manifestó la voluntad de Rusia de mantener conversaciones pero reiteró la demanda de que Ucrania apruebe una nueva Constitución federalista con mayores poderes para las distintas regiones y que garantice su neutralidad, un reflejo del temor del Kremlin de que su vecino se una la OTAN.

El canciller ruso agregó que las negociaciones podrían arrancar dentro de “unos diez días”, pero expresó su temor a que dentro de ese plazo las autoridades ucranianas preparen, sin consentimiento de las regiones orientales rusoparlantes, el proyecto de la nueva Constitución del país.

Horas antes, la Cancillería rusa instó a detener cualquier movimiento de tropas en las regiones orientales de Ucrania.

En un comunicado, afirmó que cuenta con información del envío a esa zona de unidades de tropas del Ministerio del Interior y la Guardia Nacional ucraniana para “aplastar las protestas de los habitantes del sureste del país contra la política de las actuales autoridades de Kiev”.

El Ministerio de Exteriores denunció además que “en esta operación participan cerca de 150 especialistas estadounidenses de la organización militar privada Greyston”.

El texto concluye con un llamado a “poner fin de inmediato a todo tipo de preparativos militares, que podrían conducir al estallido de una guerra civil”.

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