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Marcelo Vicaria hacía tareas adicionales en la estación de servicio donde fue asesinado para hacerle frente a una reciente intervención de coronarias de su padre. La historia completa.

El oficial de la Policía Bonaerense, Marcelo Vicaria (40), padre de tres chicos, fue asesinado ayer por la mañana a balazos al tirotearse con dos ladrones que intentaron asaltar una estación de servicio en la zona oeste del partido de Quilmes.

Según confirmó un agente policial, la víctima había aceptado también trabajar a la mañana porque necesitaba el dinero suficiente para pagar un tratamiento postoperatorio de su papá, quien recientemente fue intervenido del corazón. «Aceptó trabajar también a la mañana porque necesitaba la plata, ya que estaba pagando el tratamiento de su papá, que la semana pasada lo operaron del corazón», relató el efectivo.

Se trata del cuarto efectivo de la provincia asesinado en lo que va del año al enfrentarse con delincuentes. La víctima era integrante del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de Quilmes y había ingresado a la fuerza en junio de 1993.

El hecho se registró alrededor de las 5:30 cuando dos ladrones llegaron a la estación de servicio Shell ubicada en el cruce de la avenida Calchaquí y Craviotto, frente al Hipermercado Jumbo, al sur del Conurbano, donde el policía cubría servicio de Polad (Policía Adicional).

Ayer por la noche otro oficial fue asesinado en Isidro Casanova, cuando arribaba a su casa, ubicada en Martín Coronado al 700, y fue sorprendido por un grupo de tres delincuentes con fines de robo.

El efectivo intentó evitar el asalto de su camioneta, una Chevrolet Aveo, y cuando se identificó ante los tres ladrones recibió varios disparos. En el tiroteo, el policía logró herir a uno de los asaltantes, quien posteriormente falleció. El delincuente muerto era menor de edad.

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