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En total se desmantelaron cinco tramos del paseo que conduce a Garganta del Diablo para no ofrecer resistencia al agua y evitar daños estructurales. Se decretó la emergencia hídrica en cuatro provincias.

A pesar de que el río Iguazú continúa en baja, la empresa Iguazú Argentina, que presta los servicios en el Parque Nacional, constató el elevado nivel y decidió rebatir cinco pasarelas del paseo que conduce a la Garganta del Diablo, el salto más popular de los 275 que forman las Cataratas.

Según explicaron a Infobae, “el Parque nacional Iguazú tiene un diseño que permite que las pasarelas se rebatan precisamente para no ofrecer resistencia al agua y de ese modo evitar daños estructurales”.

De acuerdo con el monitoreo que realiza la Compañía Paranaense de Energía, en Brasil, en las últimas horas, el caudal del río bajó 1.350 metros cúbicos por segundo y se ubicó así en 9.950 metros cúbicos por segundo. El martes a la noche se registró un pico de 17.300 metros cúbicos por segundo, según el monitoreo hidrológico.

A su vez, la empresa Iguazú Argentina informó que se aguarda un mayor descenso del agua para poder hacer un recuento de la totalidad de los daños ocasionados y explicó:

“Se puso en marcha el protocolo de emergencia vigente, destinado a resguardar la infraestructura del Parque, procediendo de este modo al rebatimiento de las  pasarelas  que conducen al circuito Garganta del Diablo, tramo amenazado por las crecidas, evitando así la destrucción total de la estructura y facilitando la futura reapertura del circuito al día siguiente de que se registre la normalización del caudal del río”.

Asimismo, resaltaron: “Nuevamente el sistema diseñado y construido por Iguazú Argentina ha dado muestras de su solidez, ya que ninguno de los pilares de hormigón se ha visto comprometido, permaneciendo intactos ante el caudal incrementado del río. De este modo una vez que el río alcance los umbrales normales en su caudal, sólo será necesario reemplazar algunos de los tramos metálicos desprendidos, agilizando así el proceso de rehabilitación”.

Emergencia en cuatro provincias

La fuerte crecida de los ríos Paraná e Iguazú elevó el estado de alerta en cuatro provincias del litoral. Las autoridades de Misiones, Corrientes, Chaco y Santa Femonitorean las 24 horas la emergencia hídrica y ya diseñan planes de evacuación para miles de familias.

Según se informó, el río Iguazú alcanzó ayer una altura de 34 metros. Las abundantes lluvias de los últimos días en la cuenca y la consecuente crecida del río Paraná ya dejó a 700 familias afectadas en Paraguay y se espera que las consecuencias se sientan en los próximos 25 días al sur de la frontera, según los informes del Instituto Nacional del Agua (INA).

El gerente de Operaciones del Parque Nacional Iguazú, Marcelo Zuliani, precisó que el “pico” de la crecida del Iguazú, que obligó anteayer a inhabilitar el circuito, “ya pasó”.

En Corrientes, los problemas aparecieron en Itatí, donde el río trepó ayer al mediodía hasta los 6,55 metros. En Ituzaingó siguen las evacuaciones y preparan refugios en Paso de la Patria e Itatí. El gobernador, Ricardo Colombi, visitó esa zona, donde vecinos radicados en las islas definían si aceptaban usar los alojamientos propuestos por el gobierno, informó La Nación.

El Ministerio de Salud impulsa acciones para asistir a la población afectada. El director de Regiones Sanitarias, Héctor Waldemar Fernández, recorrió la Isla del Cerrito para coordinar la labor del camión sanitario y garantizar los recursos ante la emergencia. “En los próximos días, la creciente incrementará sus repercusiones en la Isla del Cerrito y se prevé que el acceso a la localidad esté bajo agua, impidiendo el paso al puesto sanitario local”, señaló Fernández.

Las abundantes lluvias de los últimos días en la cuenca y la consecuente crecida del río Paraná ya dejó a 700 familias afectadas en Paraguay y se espera que las consecuencias se sientan en los próximos 25 días al sur de la frontera, según los informes del Instituto Nacional del Agua (INA).

En este contexto, el municipio de Santa Fe, que hace una década sufrió una inundación histórica que dejó 24 muertos, declaró ayer la “emergencia hídrica para preparar la ciudad ante la significativa crecida pronosticada”. El intendente José Corral explicó que “se pronostica un pico de 5,85 metros para el 20 de julio”. El municipio santafesino dispuso la emergencia hídrica en la ciudad y sus distritos costeros (La Guardia, Colastiné y Arroyo Leyes). Además, se ordenó un relevamiento integral de los cordones defensivos (taludes de 8 metros de altura).

 

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