ADMINISTRADOR BLOQUEADO

Dilma Rousseff denunció una campaña contra la petrolera Petrobras, la mayor empresa del país, aunque admitió que pudo haber irregularidades en las que se basaron los partidos de la oposición para exigir una Comisión Parlamentaria de Investigaciones.

“No podemos permitir, como brasileños que amamos el país, que se usen acciones individuales y puntuales, aunque sean graves, para intentar destruir la imagen de nuestra mayor empresa” apuntó.

Rousseff pronunció un discurso en el estado nordestino de Pernambuco junto a la presidenta de Petrobras, Maria das Gracas Foster, quien fue convocada por la oposición para que explique en el Congreso las presuntas maniobras dolosas y gestión ineficiente de la compañía, refirió la agencia ANSA.

La Comisión Investigadora del Legislativo indagará sobre la sobrefacturación del orden de los 1.000 millones de dólares  pagados por una refinería en Estados Unidos y las aparentes operaciones ilegales de un exdirector, entre otros casos.

Rousseff concedió que hubo irregularidades en la petrolera estatal. “Decimos con determinación que nos comprometemos a que sea investigado lo que tenga que ser investigado con el máximo rigor”, dijo.

Luego arremetió contra la oposición y soltó críticas al gobierno del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) al que acusó de intentar una gradual privatización, que habría comenzado cuando se evaluó cambiar el nombre de Petrobras por Petrobrax.

“Parte de ese proceso de hipotética privatización llegó hasta el cambio de nombre, que pasaría a ser Petrobrax, suprimiendo la última sílaba, bras, que es la de nuestra identidad, porque significa Brasil” indicó Rousseff, que nunca mencionó explícitamente al exmandatario y líder opositor Cardoso.

“Petrobras resistió los intentos de reducirla y privatizarla. Hubo un vaciamiento a través de la reducción de inversiones, la importación de navíos, la falta de políticas de contenido nacional”, denunció Dilma.

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