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El entrerriano Osvaldo Metz, quien se encuentra misionando en ese archipiélago, se comunicó con su familia para llevarles tranquilidad. Lo mismo ocurrió con los otros dos argentinos de los que aún no se dieron a conocer sus nombres.

Los tres argentinos que se encontraban desaparecidos luego de que el tifón Haiyan arrasara con la ciudad filipina de Tocloban se contactaron con sus respectivas familias para informarles que se encuentran bien.

“Los ciudadanos argentinos que estaban en la zona del tifón están todos sanos y salvos, ya tomamos contacto”, confirmó el cónsul argentino en Filipinas, Hernando Díaz Literas, en declaraciones radiales.

El sacerdote entrerriano radicado en Filipinas, cuyo paradero se desconocía desde el jueves pasado, un día antes de que se registrara el devastador tifón Haiyan (Yolanda), apareció sano y salvo en las últimas horas.

Familiares de Osvaldo Metz, quien se encuentra misionando en ese archipiélago, informaron que el hombre se comunicó con ellos para llevarles tranquilidad.

Metz envió un mensaje a su familia a través de Internet y le informó que no se pudo conectar antes porque las comunicaciones están colapsadas en ese país asiático tras el paso del tifón, que ya dejó más de 10.000 muertos.

El sacerdote, de 59 años, reside en la isla Bohol, a casi 120 kilómetros de donde el viernes pasó el ojo de Haiyan. Los familiares de Metz revelaron que en ese lugar se registró hace tres semanas atrás un terremoto de más de siete puntos, que causó graves daños y destruyó gran cantidad de viviendas.

Metz vive en las Filipinas desde hace un año y desde la madrugada del jueves pasado no se tenía ninguna noticia de su paradero.

Silveria, hermana del cura, relató que tras el terremoto que afectó la isla de Bohol hace tres semanas, “las casas quedaron resquebrajadas, muchas se cayeron y murieron muchas personas”.

Metz misionó desde 1987 en Hong Kong durante más de 16 años y, tras el diaconado, volvió a la Argentina a fines de 1993 para su ordenación sacerdotal y luego volvió a misionar a Asia.

Otras dos personas también se comunicaron con sus familias para darles tranquilidad. Aún no se dieron a conocer sus nombres.

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