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Los futbolistas quedaron concentrados en el predio de Ezeiza a la espera del duelo del jueves ante Bolivia, en el Monumental.

El plantel del seleccionado argentino de fútbol arribó esta madrugada al aeropuerto internacional de Ezeiza, luego de la controversia generada con las autoridades sanitarias de San Pablo que obligó a la suspensión del partido de la sexta fecha de Eliminatorias Sudamericanas ante el local Brasil.

Allí, en la burbuja de Ezeiza el grupo a cargo del entrenador Lionel Scaloni aguardará por el encuentro del próximo jueves a las 20.30, en el estadio Monumental, por la décima fecha ante Bolivia, donde habrá un 30 por ciento del aforo que ascendería a unos 21.000 aficionados.


El regreso, para el que fue clave la gestión del embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, a quien el presidente Alberto Fernández le pidió que garantizara el retorno de todos los integrantes de la delegación a Buenos Aires, se produjo después de una jornada bochornosa donde hubo un partido que empezó a jugarse en el estadio Arena Corinthians, de San Pablo, y se terminó suspendiendo a los cuatro minutos.

Esto sucedió cuando ingresó al campo de juego una autoridad sanitaria representante de Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) para impedir la prosecución del encuentro porque dentro del campo de juego se encontraban tres futbolistas provenientes del Reino Unido (el arquero Emiliano Martínez, el defensor Cristian Romero y el volante Giovani Lo Celso). En la platea estaba el cuarto: Emiliano Buendía.

Este organismo obliga a todas las personas que lleguen desde Gran Bretaña o hayan pasado por allí en los últimos 10 días, a realizar un aislamiento por espacio de 10 días al pisar suelo brasileño.

Ya había algunos indicios desde el sábado, pero la delegación argentina, según indicaron dentro del propio campo de juego el técnico argentino, Lionel Scaloni y el capitán, Lionel Messi, nunca fue informada al respecto.

«Hace cuatro días que estamos acá y nunca nos dijeron nada, pero ahora dejaron empezar el partido para suspenderlo enseguida», se quejó Messi ante las mismas autoridades sanitarias, ataviado con un chaleco de fotógrafo que, en medio de la crítica situación, provocó la hilaridad espontánea de su compañero, Paulo Dybala.

Con el apoyo amistoso de su amigo Neymar y la empatía del propio entrenador brasileño, Tite, los conciliábulos fueron y vinieron, el equipo argentino se retiró del campo de juego, permaneció en el vestuario esperando garantías para poder viajar al aeropuerto y viajar la totalidad de sus integrantes de regreso a Buenos Aires.

Es que minutos antes el propio director de Anvisa, Antonio Barra Torres, advirtió que los cuatro jugadores involucrados (Martínez y Buendía de Aston Villa, y Lo Celso y Romero de Tottenham Hotspur) se marchaban de Brasil en condición de «deportados», por no cumplir con las reglamentaciones sanitarias vigentes. «No estaba indicado en la declaración jurada que esos futbolistas había estado en Gran Bretaña en los últimos días», advirtió.

Después llegaron los lamentos por la situación desde la Conmebol y la AFA a través de sendos comunicados, mientras que la FIFA informó que sobre el futuro de este partido «habrá más información a su debido tiempo».

Por lo pronto el próximo 7 de octubre ya Argentina estará jugando nuevamente por la undécima fecha de Eliminatorias ante Paraguay, en Asunción, y allí otra vez surgirá seguramente la controversia respecto de si podrán viajar los futbolistas que actúan en la Premier League, algo con lo que sus propios clubes tampoco están muy de acuerdo.

Los brasileños habían convocado a nueve jugadores que actúan en la Premier League para esta ventana de septiembre, pero a la luz de todos estos bemoles desde afuera y dentro de su país, finalmente decidieron dejarlos de lado. Argentina no fue por el mismo camino.

Fuente: Cadena3

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