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Reuvén Rivlin, del gobernante partido Likud y opuesto a la creación de un estado palestino, ganó hoy la presidencia de Israel y reemplazará al centro derechista Shimon Peres.

“Ahora soy de todos, un hombre del pueblo, hoy comienzo el camino a otra casa, en Jerusalén, la capital de Israel”, afirmó visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos tras recibir el apoyo del Parlamento.

“La casa a la que voy (la presidencia) es la casa de todos los israelíes, la casa de Jerut (partido nacionalista) y de Maki (partido comunista), en la que todos juntos podrán compartir la experiencia israelí”, agregó.

Rivlin habló de su nueva función, en un cargo definido como protocolario, de “unir” al pueblo de Israel y dirigió sus palabras por igual a “judíos, árabes, drusos, ricos, pobres, religiosos y menos religiosos”.

Finalmente, al concluir sus primeras declaraciones como mandatario electo, el líder subrayó que “la habilidad de discutir es el medicamento que da vida a la democracia israelí”.

En una apretada votación en el Kneset (Parlamento) en la que fueron necesarias dos vueltas para alcanzar la mayoría absoluta de 60, Rivlin obtuvo 63 sufragios contra los 44 logrados en la primera ronda.

Su rival más cercano, el centrista Meir Shitrit, fue apoyado inicialmente por 31 parlamentarios y en la segunda ronda sumó 53 votos, consignaron las agencias EFE y Europa Press.

En la segunda votación, una de las más tensas que se recuerdan en el país, participaron 119 de los 120 diputados debido a que el único ausente se encuentra en el extranjero.

Rivlin ha dicho en reiteradas ocasiones que se opone a la teoría de los dos Estados -uno israelí y otro palestino- para solucionar el conflicto de Medio Oriente. Por el contrario, habla de un único país, Israel, en el que deberían convivir los palestinos.

Abogado de profesión, el electo décimo presidente de Israel es considerado como un político desconcertante, dado que se identifica con la derecha nacionalista más radical y a la vez defiende a capa y espada, al menos públicamente, los valores democráticos.

Rivlin, de 74 años y defensor de la ideología llamada del Gran Israel, es un veterano político del partido gobernante Likud, que dirige el primer ministro, Benjamín Netanyahu, con quien, sin embargo, está enemistado desde 2009, aparentemente por razones personales.

De hecho, éste último le dio su apoyo únicamente a fines de mayo y hoy, después de conocer los resultados, ni siquiera se levantó a felicitarlo.

En la primera vuelta de la elección habían participado cinco candidatos: tres políticos, la ex jueza suprema Dalia Dorner y el premio Nobel de Química Dan Shechtman.

Rivlin, con 44 votos, y Shitrit, con 31, pasaron a la segunda y definitiva elección en medio de fuertes especulaciones acerca de que el candidato conservador se vería sorprendido por el más joven político de centro, lo que al final no ocurrió.

El nuevo presidente israelí sucederá el próximo 24 de julio a Peres, un líder que fue primer ministro dos veces (1984-1986 y 1995-1996) y recibió el premio Nobel de la Paz (1994).

Aunque en reiteradas oportunidades Peres ha declarado su apoyo a la creación de un estado palestino, lo cierto es que durante el mandato de Netanyahu defendió sus políticas, que incluyen la expansión de los asentamientos judíos en territorios palestinos.

Convertido en una suerte de canciller de Israel, el último acto al que asistió como presidente de Israel fue en el Vaticano, donde rezó una “oración por la paz” en Medio Oriente junto con su colega palestino y el papa Francisco.

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