ADMINISTRADOR BLOQUEADO

Un gran revuelo se produjo el lunes en pleno centro capitalino, cuando un vendedor ambulante tucumano, se resistió al intento de decomiso, por parte de una inspectora municipal que luego terminó por desistir de la medida.

Las imágenes emitidas por Canal 5 en el preciso momento de los hechos, generó indignación en los televidentes, que se expresaron a través de los llamados telefónicos y mensajes de texto.

El curioso pero llamativo caso se dio el lunes, a las 11 aproximadamente, cuando un joven vendedor de frazadas y otros elementos del hogar, fue interceptado por una inspectora que intentó decomisarle la mercadería.

Ante la arremetida municipal, el individuo intentó fugarse y se refugió en un local comercial, donde la inspectora que se identificó como Nélida Pereyra, del área de Abastecimiento y Consumo, remarcó que “la mercadería es ilegal”.

Ante esto, el joven identificado como Walter Ariel Bagaz, se negó a entregar la mercadería, y envuelto en un mar de llanto, se resistió a tal punto, que ocasionales transeúntes, acompañaron su pedido y trataron de impedir este accionar.

Ante esto, la policía ya había tomado intervención y quería mediar ante este vendedor que entregue lo “decomisado”. En ese momento, y con la gente a gritos, insultado en algunos casos a la inspectora, otro vendedor ambulante se presentó raudamente y sacó al joven tucumano para que se fugase del lugar.

La gente colaboró interceptando el paso de los oficiales y la inspectora, que recibió más insultos. Entre los reclamos, la gente le pedía que deje trabajar al joven, y de repente otra vez este ambulante se presentó en el lugar y le retiró parte de lo la funcionaria tenía en sus manos y se fugó con destino a encontrarse con Bagaz.

Ante esto, la policía intervino y lo detuvo a los pocos metros, armándose un forcejeo que terminó con el hombre contenido y a viva voz reclamando por lo sucedido.

Pero otra vez la gente volvió a interceder y esta vez ante la policía. Pero lo llamativo fue cuando los efectivos buscaron a la inspectora, está ya se había retirado, llevándose algunas pertenencias, que luego el joven Bagaz denunció como robadas.

Este llamativo caso deja al desnudo algunas falencias en el sistema de controles, debido a que metros más allá donde se originó todo el conflicto, se encontraban varios ambulantes más. Y otra denuncia pública que hicieron los vendedores ambulantes, que enterado de los sucedido se corporativizaron y pidieron que deje de haber persecución.

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