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El romance real de la aristócrata y el sacerdote llegado de Tucumán pegó su salto del cine al musical, de la mano de Fabián Nuñez. Un excelente trabajo escénico, visual y vocal. Natalie Pérez demuestra que nació para el género, Peter Lanzani da un giro a su carrera y Julia Zenko se luce como La Perichona.

Alguna vez, una historia de amor cruzó todas las barreras religiosas pero terminó con un trágico final y un “reencuentro” ante los ojos de Dios. Esa es la historia de Camila O’Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez, nacida en la primera mitad del siglo XIX, en Buenos Aires durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

Aquel trágico amor, llegó en 1984 a la pantalla grande de la mano de María Luisa Bemberg con Susú Pecoraro e Imanol Arias, como protagonistas. Se convirtió en un clásico de nuestro cine, fue nominada al Óscar como mejor película de habla no inglesa en 1985 y recibió el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Hoy, esa inolvidable pasión de Camila y Ladislao llegó al teatro en forma de musical exquisito en interpretaciones y en calidad visual y escénica. Fabián Nuñez escribió las canciones y le dio forma al libro, se lo presentó a Sabrina Romay y ella cumplió con su promesa: su trabajo fue presentado sobre las tablas.

Primero, hay que destacar la escenografía giratoria, el deslumbrante vestuario, las luces y el sonido exquisitos, los peinados y el maquillaje de esta obra de época. Un escenario dividido en dos, donde transcurren las escenas de la vida cotidiana de los personajes. Una gran puesta para un trabajo made in Argentina.

En cuanto a la historia, este sangriento hecho real y cargado de dramatismo, tiene ahora a Natalie Pérez (El diluvio que viene) en la piel de Camila y a Peter Lanzani bajo la sotana de Uladislao. Secundados por un gran elenco que incluye a Julia Zenko como Ana Perichon, la abuela de la protagonista y reflejo de su propia vida, pasional e intensa hasta el último segundo de vida.

Un intenso amor entre una aristócrata y un sacerdote llegado de Tucumán. Una pasión prohibida que genera un gran escándalo y lleva a los personajes a ser fusilados en 1848 por orden de Rosas. Más triste aún, ella estaba embarazada en el momento de recibir los disparos que acaban con sus vidas.

La nieta del “zar de la televisión”, Alejandro Romay, es la productora general de este trabajo que a Nuñez le llevó diez años dejarlo listo para debutar sobre tablas como “Camila, nuestra historia de amor”.

Pérez se luce en la obra como si fuese un personaje mimado de Disney, de esos que encantan. Su voz dulce y conmovedora cautiva a los espectadores y roba las primeras ovaciones. Siendo tan joven, tiene una gran experiencia sobre escena, donde mezcla sus dos pasiones: la actuación y el canto. De lo mejor de la obra.

A su lado, un Lanzani se anima a una verdadera prueba de fuego: demostrar que hay vida después de Teen Angels. Se preparó intensamente junto a Laura Silva (Joaquina, en la obra) para poder darle vida a este trabajo que marca un antes y un después en su carrera. Aprobado.

La Zenko se roba todos los aplausos a la hora de ponerse en la piel de La Perichona, personaje clave en esta historia. Esa inconfundible voz de la artista endulza de principio a fin, hasta el punto de la lágrima. Mágica, fantasmal y pasional. Termina siendo el espejo de Camila, que escucha sus consejos y sigue lo que le dicta el corazón. Excelente.

Laura Silva es otra de esas grandes artistas que se destaca en su interpretación de Joaquina, la madre de la protagonista. Demuestra que es prisionera de un marido que se olvidó de ella hace mucho tiempo pero aunque intenta salvar a su hija del fusilamiento, no puede hacer nada. Deja todo en manos de un padre que prioriza la política en lugar de la familia. Emotiva en su dramatismo. De lo mejor de la obra.

Párrafo especial para Deborah Dixon que deslumbra como Matilda, la nana. La ex Blacanblues une música y tablas para interpretar a un personaje tan adorable y sencillo. La cómplice de Camila en su aventura desmedida con el sacerdote. Conmueve y divierte al mismo tiempo. Exquisita.

Miguel Habud tiene el rol de ser Adolfo O’Gorman, un padre severo. Admirador de Rosas y su política. Se encuentra en una encrucijada cuando se entera que su hija huyó con el sacerdote del pueblo, pero privilegia el poder y el prestigio aunque tenga que condenar a muerte a Camila. El actor también será el Virrey Liniers, el amor de La Perichona. Está sólido en un difícil personaje y se anima al canto, sin titubear. Gran actuación.

A Santiago Ramundo -uno de los galanes de Dulce Amor- le toca ser Eduardo, hermano de Camila y compañero de Uladislao en esta elección divina. Decidió ser sacerdote, pese a que su padre le dio la espalda. Será, sin quererlo, el nexo de unión de los amantes. En sus primeros pasos en un musical, tiene una buena actuación.

Magalí Sánchez Alleno es Manuela Rosas, la hija del Gobernador. Se encuentra en la difícil tarea de evitar que su amiga sea condenada. “Cuando a tí te cierran los ojos, yo los abro”, le confiesa con profundo dolor a la enamorada. Gran interpretación de una joven con mucho talento.

Sergio di Croce se pone en la piel de Ricardo, el hombre que ama a Camila y al que ella decide dejar por no corresponder a ese amor. También será Antonio Reyes, el oficial que termina siendo el único nexo de comunicación entre los enamorados cuando están en prisión, a la espera de la condena. Muy buenas interpretaciones de este actor y cantante que pisa fuerte en las tablas.

Nelson Rueda es el Padre Ganon, un hombre de fe. Vive su devoción por Dios junto a los jóvenes Uladislao y Eduardo. Recibirá en la Iglesia a Camila, sin saber que será una peligrosa presencia. Buena interpretación del actor.

Déborah Turza también será parte de este elenco como cover de Joaquina, Manuela, Matilde y Ana.

Lo más destacable en “Camila” es que todos los artistas brindan sus voces -solistas y a coro- que llegan al alma. Algunos serán cálidos, otros emocionarán hasta las lágrimas. En conjunto, se llevan todas las ovaciones y logran erizar la piel, como en el final de este espectáculo que llegó para dejar su huella como uno de los mejores musicales con sello argentino.

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