ADMINISTRADOR BLOQUEADO

Lo admitió la madre de Alberto Ponce. Dijo que su hijo no iba a trabajar desde el viernes, porque «le dolía la espalda y la cabeza». El cuerpo de su esposa fue encontrado en un pozo ciego.

Leiva había desaparecido el viernes pasado. A una hermana le llamó la atención que mientras su familia la buscaba en hospitales, estaciones de policía o morgues, Ponce se había quedado en su casa. Allí había convocado a los medios para hablar de su mujer. «No sé qué pasó. No está la SUBE, no está su documento, es medio extraño. Ella se despertó a las 7 de la mañana, y tipo 8 me dijo ‘chau papi’ y se fue. Desde ahí no tengo más noticias».

Ponce desapareció hoy a la mañana junto con su automóvil Chevrolet Corsa. Cuando le preguntaron a su madre Rosa dónde estaba, respondió: «No sé. Yo voy a verlo todos los días, pero hoy dejó al bebé en la cunita y se fue».

Rosa habló con los medios en la localidad bonaerense de Temperley, Lomas de Zamora, a metros de la casa de su hijo, cuando el cuerpo de Leiva todavía no había sido hallado sin vida en un pozo ciego.

«La vi por última vez el jueves a la noche. Mi hijo tenía mucho dolor de cintura y de cabeza, y le había dicho que no tenía ganas de ir a trabajar al otro día, y no sé si eso la impulsó a dejar a los dos nenes con él», afirmó.

Sobre la relación de la pareja, comentó: «En otra oportunidad se habían peleado, pero hace bastante, y ella se fue. Llevó al nene más grande (de 13 años) y dejó al bebé con mi hijo. Pero volvió. Esta vez no sé si se pelearon. Dicen que habían discutido hace dos o tres días, por una pavadita. Estaban bien últimamente».

Ponce, que se desempeñaba como portero de un edificio, fue buscado intensamente por investigadores del caso y finalmente detenido por personal de la superintendencia de Transporte en el barrio porteño de Constitución.

Las hermanas de la víctima apuntaron contra él y la actuación de la Policía, ya que habían alertado sobre sus sospechas sobre el hombre. «No nos hacían caso. Él tenía marcas en el cuello y arañazos, y siempre fue muy celoso», se quejó una de las hermanas, que presentaron la denuncia de la desaparición de Leiva el sábado por la mañana.

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